sábado, 3 de febrero de 2018

El subterfugio más peligroso para no amar



El subterfugio más peligroso respecto del hecho de amar es el de pretender amar exclusivamente lo que es invisible, o lo que nunca se ha visto. Este subterfugio tiene tan altos vuelos que sobrevuela por completo la realidad, y resulta tan embriagador que por eso fácilmente le tienta y fácilmente le hace imaginar a uno que se trata de la especie suprema de amor y la más perfecta de todas. Desde luego, muy rara vez se le ocurre a un ser humano maldecir insolentemente el hecho de amar; en cambio, es mucho más frecuente el engaño por medio del cual los seres humanos se engañan a sí mismos (cosa que les desvía de llegar realmente a amar) precisamente por hablar de una manera demasiado exaltada acerca de lo que es amar y acerca del amor. Esto tiene una raíz mucho más profunda de lo que se piensa, pues de lo contrario no se habría afianzado tanto esa confusión como lo ha hecho, esa confusión por la que los seres humanos llaman una desgracia a aquello que es una culpa: la de no encontrar ningún objeto, impidiéndose entonces de este modo, todavía más, el poder hallarlo; pues si empezaran por reconocer que era su propia culpa, entonces lo encontrarían con toda seguridad.

Søren Kierkegaard, Las Obras del Amor

Ilustración: Carmen Cuervo

martes, 30 de enero de 2018

La claridad del corazón es digna de todo escarnio


«Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado:
escándalo para los Judíos, estulticia para los Gentiles.”
Pablo, Carta a los Corintios

Todas las llagas están al sol
y Él muere a los ojos
de todos: incluso la madre
bajo el pecho, el vientre, las rodillas,
mira Su cuerpo padecer.
El alba y el crepúsculo Le dan luz
en los brazos abiertos y Abril
enternece exhibir
la muerte a miradas que Lo queman.

¿Por qué Cristo fue EXPUESTO en la Cruz?
Oh sacudida del corazón al desnudo
cuerpo del jovencito... atroz
ofensa a su pudor crudo...
¡El sol y las miradas! La voz
extrema pidió perdón a Dios
con un sollozo de vergüenza
roja en el cielo sin sonido,
entre pupilas frescas y hastiadas
de Él: muerte, sexo y picota.

Es necesario exponerse (¿esto enseña
el pobre Cristo clavado?),
la claridad del corazón es digna
de todo escarnio, de todo pecado
de cada desnuda pasión...
(¿esto quiere decir el Crucificado?)
sacrificar cada día el don
renunciar cada día al perdón
asomarse ingenuos al abismo).

Nosotros permaneceremos ofrecidos en la cruz,
en la picota, entre las pupilas
límpidas de alegría feroz,
descubriendo a la ironía las gotas
de sangre desde el pecho a las rodillas,
tristes, ridículos, temblando
de intelecto y pasión en el juego
del corazón ardido por su fuego,
para testimoniar el escándalo.

Pier Paolo Pasolini, "La crucifixión"

Traducción: Ana Fioravanti Ilustración: Carmen Cuervo

miércoles, 24 de enero de 2018

Revueltos como los cristales en un caleidoscopio



¿Cuál ha de ser la labor de la poesía en un tiempo en el que todo joven que ambiciona algo superior se ve obligado a sufrir, en sentido espiritual, los mismos síntomas que los franceses marchando por la estepa rusa, donde la vista busca en vano un punto sobre el que reposar; un tiempo en que los mayores que todavía saben lo que quieren han de ver con dolor cómo los individuos se desmigajan como la seca arena entre los dedos? Nuestro tiempo, en que cada día experimentamos las combinaciones más ridículas de individuos revueltos como los cristales en un caleidoscopio [...].

Søren Kierkegaard, De los papeles de alguien que todavía vive,
 Trotta, Madrid, 2000, págs. 34-35.


Ilustración: Carmen Cuervo

viernes, 19 de enero de 2018

La Educación: ¿Por qué nos preocupa siempre? ¿por qué más que nunca hoy?


por Corina Setton

¿Por qué siempre?

La educación es un proceso de desarrollo personal, de construcción de identidades y de formación de sujetos para la participación ciudadana. En este sentido, implica un campo de socialización y, por ende, de construcción de lazos y de pensamiento colectivo.

Específicamente la escuela, como primera institución educativa formal, es el lugar de encuentro con otros. Nos posibilita abrir la mirada sesgada de una particularidad familiar a la posibilidad del intercambio con una diversidad imprevisible, por fuera del capricho de los padres o de su lógica singular, hacia una racionalidad social, supuestamente más elaborada.

El Estado entonces es el encargado y responsable de organizar el sistema educativo, en base a los saberes de profesionales e investigadores de este ámbito, en función de ciertos objetivos planteados para la comunidad toda.

Pero, ¿qué pasa hoy?

Asistimos en este último año a un intento de reforma educativa que, al igual que las otras reformas (laboral, previsional y de salud mental), se intenta imponer sin la participación de los principales actores de dicho ámbito.

En este caso, tanto el cierre de profesorados, de programas de educación no formal, los recortes de presupuestos en ciencia y cultura, los cambios proyectados para el año en curso, como la llamada “escuela del futuro”, indican una importante pauperización de la educación en su conjunto.

Un capítulo aparte merece el tratamiento de los docentes por parte del gobierno actual. Empezando por la eliminación de las paritarias y continuando por la estigmatización de los docentes vía medios de comunicación y cadenas nacionales, tildándolos de “vagos” (que no quieren  trabajar, que se toman licencias permanentemente, que hacen paros, teniendo tres meses de vacaciones, que carecen de capacitación), y un sinnúmero de desvalorizaciones irreales por el estilo, se  intenta mediante estas representaciones socavar su autoridad dentro y fuera del aula, sea para que opinen sobre la estructura  curricular y los objetivos respecto de los alumnos, como así  también para realizar reclamos en base a sus propios derechos y los de los estudiantes.

No es de extrañar entonces, que se postule como innecesaria su presencia en el quinto año, o que puedan  ser reemplazados por facilitadores, orientadores o, por qué no, una máquina bien formateada.

Ahora bien, ¿alguno de estos hacedores del “cambio” pisó alguna vez un aula de un quinto año? ¿Se codeó con las problemáticas de esta etapa, llámense “vocacionales”, de “identidad sexual” o de “consumo abusivo de sustancias”, etc.? ¿O creerán que una plataforma virtual tendrá la suficiente formación para abordar dichas temáticas?

En la Kierkegaard Buenos Aires estamos convencidos de que no, de que los docentes son fundamentales en este proceso y cualquier reforma seria está obligada a escucharlos.

Pero, lamentablemente, percibimos que lo que importa a nuestros gobernantes/empresarios no es realmente el ámbito educativo, sino el laboral, la producción de mano de obra barata de docentes, estudiantes y futuros trabajadores y, en todo caso, una “educación para la adaptación”. Por eso, tampoco es de extrañar que no se mencione en ningún lugar de esta reforma  la educación superior, el conocimiento como igualador social o  el pensamiento crítico. 

Pero, afortunadamente, los estudiantes en primer lugar, los docentes con sus asambleas y paros, en segundo término y diferentes espacios, como Kierkegaard  Buenos Aires, seguiremos repensando y resistiendo estas “nuevas viejas políticas públicas”.


Ilustración: Carmen Cuervo

martes, 16 de enero de 2018

Vanidad

I - 

(Nosotros no nos contentamos de la vida que tenemos en nosotros, y en nuestro propio ser; queremos vivir en la mente de los otros una vida imaginaria, y nos esforzamos por esto en ostentar apariencias. Trabajamos constantemente en embellecer y conservar este ser imaginario y descuidamos lo verdadero; y si poseemos la tranquilidad y la generosidad o la fidelidad, nos apresuramos a darlo a conocer, a fin de decorar con virtudes este ser imaginario; y aún preferiríamos separarlas de nosotros para dárselas a él; y de buena gana seríamos cobardes para adquirir la reputación de ser valientes. ¡Grande signo de la nada de nuestro propio ser, no darse por satisfecho de lo uno sin lo otro, y renunciar frecuentemente a lo uno por lo otro! Que aquel que no murieses para conservar su honor sería infame).

La dulzura de la gloria es tan grande, que, sea lo que fuere lo que ella acompañe, aún a la muerte, se la ama. 

II

El orgullo contrapesa todas las miserias. O las oculta, o, si las descubre, se glorifica de conocerlas. Tan bien, tan naturalmente nos posee el orgullo, en medio de nuestras miserias, de nuestros errores, etc., que llegamos a perder la vida con gusto, mientras se habla de ello.

III

La vanidad está tan anclada en el corazón de un hombre que un soldado, un guapo, un cocinero, un faquin, se alaban y quieren tener admiradores; y también los filósofos quieren eso. Y los que escriben contra (la gloria) quieren tener la gloria de haber escrito bien, y los que leen quieren tener la gloria de haber leído, y yo que escribo esto, tengo tal vez un tal deseo, y tal vez los que lo leerán... (lo tendrán también).

Blas Pascal, Pensamientos, Artículo XIX


Ilustración: Carmen Cuervo

lunes, 15 de enero de 2018

Demora


Si una generación entera quiere ser rey y una generación entera quiere trampear creyéndose extraordinaria, entonces se convierte en basura. Y, en consecuencia, se convierte sólo en demora. Si el gobierno tuviera destinado para la generación a alguien extraordinario, entonces se podría esperar que quizá debiera enviársele primero un precursor, un agente que purificara el aire, que rechazara a todos esos falsos profetas, que aportara de nuevo un poco de sentido y énfasis a una situación enervada y absurda. Es decir, cuando una entera generación se ha vuelto reformista, entonces el verdadero reformador no puede en absoluto llegar a manifestarse en su verdad; esto es, traer a la memoria una expresión antigua, tal como cuando, ante un incendio, todos dan órdenes y entonces el jefe de bomberos no puede darlas. De este modo, el punto de partida es hacer la diferencia entre el individuo singular ordinario y el individuo singular especial; por lo demás, muy bien puede ser que un individuo singular ordinario sea, humanamente hablando, más grande que uno realmente extraordinario.

S. Kierkegaard, El libro sobre Adler, Capítulo I 


Ilustración: Carmen Cuervo