miércoles, 1 de enero de 2020

De 1920


Muérdele la cola
sácale los dientes
como una alimaña viene y se va.
Eran dos muchachas de 1920
Lejos de los ruidos, lejos del mar.

Cuánto sale un taxi desde aquí a Constitución
como si lo que hubiéramos amado...

Esto es una guerra, ya me han declarado
donde el enemigo puedo ser yo
todos los fantasmas, todos los países,
todas las creencias, todo el dolor.

Vuela en su caballo despidiendo mucho gas
como si lo que hubiéramos amado...

Dónde está mi casa
debo dos materias
si te das la vuelta, eres estatua de sal.
Ya que no hay regreso, ya que no hay salida
quiero que me digan cómo parar.

Vuelves a tu casa
y si no hay whisky un buen geniol
como si lo que hubiéramos amado...

Muérdele la cola
sácale los dientes
como una alimaña viene y se va.
Eran dos muchachas de 1920
lejos de los ruidos, lejos del mar.


En 1987 Fernando Spiner dirigió un video cuyo género podría denominarse "álbum audiovisual" que integra la totalidad de las canciones del disco de Fito Páez Ciudad de pobres corazones. En los títulos del comienzo aparece el cartel que dice "Un video de Fito Páez". Quedó como una obra anfibia, un largo videoclip conceptual apoyado en las poderosas canciones que se erigen como la obra cumbre del rosarino. Fue filmado en la discoteca Paladium y en los sótanos de Galería Pacífico. El guión es de Spiner y Marcelo Figueras.


Recuerda Spiner: "Las herramientas que a veces en el cine no se utilizan tanto acá había que ponerlas de manifiesto porque eran todo. El color, la ropa, el vestuario, las escenografías, los movimientos de cámara, los efectos de posproducción a los que había acceso en ese momento, las coreografías. Pero intentamos darle un relato. La trama era que Fito daba un show en un lugar donde le robaban una cajita que finalmente abría y no se sabía lo que era. Un clásico MacGuffin de los que habla Alfred Hitchcock. A la vez, cada tema tenía una identidad propia".

En el video, de 52 minutos de duración, hace un cameo ultrafugaz Luca Prodan, en medio de la canción "Track Track", a la altura de 20 minutos y 6 segundos. Pasa tan rápido que hay que congelar la imagen para identificarlo. Luca llegó a la filmación por casualidad. Era el invierno del 87 y Luca moriría pocos meses después, el 23 de diciembre. El video completo se puede ver en la plataforma gratuita de Octubre TV, con mayor definición que la que se aprecia en el clip que aquí incluimos.


Ciudad de pobres corazones, el video, comparte con el largometraje Lo que vendrá (1988) de Gustavo Mosquera, protagonizado por Charly García, el carácter de artefacto híbrido en la historia del audiovisual argentino, completamente ajeno al cine argentino de aquella época. En las dos obras es posible reconocer una sensibilidad rockera ochentosa y cierta estética de noir retrofuturista influida seguramente por Blade Runner (1982, Ridley Scott), por entonces una película de culto en Buenos Aires. 

Feliz 2019.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Kierkegaard: Escuchar una voz (2019, edición definitiva)

Tercera edición, Floresta, Buenos Aires, 2019. Descarga gratuita clickeando acá 


por Oscar Cuervo

Este es un trabajo que se tomó mi queridísima amiga Ana Fioravanti.

En 2010 apareció mi libro Kierkegaard, una introducción. Escuchar una voz (Quadrata, Buenos Aires), que rápidamente se agotó y Quadrata no volvió a editar. El año pasado navegando por internet descubrí acá que en Europa se vendía una edición fechada en 2017 por una editorial que desconozco, De la Araucaria, al precio de 16,00 €, (en la cotización oficial del Banco Nación de hoy serían $ 1117. En la cotización actual del euro blue valdría $ 1312).

Lo gracioso es que yo nunca firmé ninguna autorización para que se hiciera una segunda edición, ni sé quiénes son ni dónde están los propietarios de De La Araucaria. Originalmente la edición que apareció en 2010 estaba incluida en una colección de precios económicos, pero se ve que con el correr de esta década el libro se ha ido cotizando bien.

No conozco el mundo de las editoriales y sus extrañas reglas. Cuando llamé a los editores de Quadrata para preguntarles de dónde había salido esa edición de 2017 de la que el autor no había sido informado, me dijeron que era una pequeña cantidad de libros de la edición original 2010 que se habían enviado a Europa. Quedaron en averiguarme cuánto me correspondía por las ventas que se hubieran hecho de esa edición -por otra parte tan bien cotizada. Los editores que hace 10 años me habían encargado el libro son Adrián Cangi y Ariel Pennisi.

Pasó el tiempo y no recibí ninguna comunicación de parte de ellos, así que volví a mandarles un mail insistiendo con la pregunta por los derechos de autor que me corresponderían por el libro que en la red se vende como edición 2017 De La Araucaria. Me respondieron que en realidad, deducidos los gastos de representación, el pasaje en barco, los impuestos de la Unión Europea y la Sarasa <<<<<<<<<<especial y definitiva>>>>>>>>> en realidad, más que pagarme por esos ejemplares a la venta en Europa, en realidad soy yo el que estaría debiéndole plata a De La Araucaria.

Unos amigos que se dedican a escribir libros me contaron que es ya una tradición venerable que los escritores no tengan ningún control sobre las ventas que se hacen de sus libros y que los editores siempre, invariablemente, te cagan. 

Otros amigos que querían conseguir el libro en Bs. As. me dijeron que quedan algunos pocos ejemplares dando vueltas de la edición 2010, a precios muchos más baratos que los 16,00 € que se ofrecen en internet.

Dado que supongo que De La Araucaria jamás se va a contactar conmigo y explicarme cuándo fue que autoricé esa edición, o si acaso De La Araucaria en realidad no existe y la venta en Europa del libro que escribí en Bs. As. hace diez años es una fake news, en 2018 decidí subir a la red una edición con el título definitivo Kierkegaard: escuchar una voz -que es el verdadero- 2018 corregida y aumentada, de acceso gratuito a través de este blog KBSAS, para quienes no quisieran pagarle 16,00 € a esta editorial fantasma o salir a buscar por librerías de saldo algún ejemplar perdido.

Volviendo al principio, a mi amiga Ana se le ocurrió pasar esta nueva edición (a la que considero francamente mejor que la primera de la que se apropió La Araucaria) al formato pdf.

Buenísimo, así no tienen siguiera que ir a buscar por el blog donde la fui publicando por capítulos y lo pueden descargar en A4. Pueden imprimirla de esta edición pdf de editorial Del Fortín, a cargo de las hermanas Fioravanti, en forma totalmente gratuita. Se ahorran los euros -supongo que al precio que figura en internet, le tendrían que sumar el 30% que dispone la recién aprobada Ley de Emergencia; descargándolo por acá las divisas quedan en nuestro país y los pueden destinar a la reactivación de la economía nacional- y tienen un libro más completo y preciso. Le pueden agregar como tapa la ilustración de Carmen Cuervo que encabeza este post.

Por último, si alguno conoce a los ejecutivos de De La Araucaria y saben dónde está constituída esta sociedad (o si se trata de una offshore), mándenles saludos de mi parte.

Viva Perón.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Los años locos de Frank


Frank sentó cabeza en San Fernando Valley
y colgó sus años salvajes
en un clavo que atravesaba
la frente de su esposa.

Vendía muebles usados de oficina
ahí en San Fernando Road
y arregló un préstamo de $ 30,000
al 15,25 por ciento y dejó un depósito
por un departamentito de dos ambientes.

Su esposa era como un trozo de descarte de un avión
hacía buenos Bloody Marys
tenía la boca cerrada la mayor parte del tiempo
tenía un Chihuahua llamado Carlos
con una especie de enfermedad de la piel
y estaba totalmente ciego.

Tenían una cocina muy moderna
un horno automático y esas huevadas
Frank manejaba un sedán pequeño
y eran felices.

Una noche Frank volvía a su casa
del trabajo, paró en la tienda de bebidas,
compró un par de cervezas de malta de boca ancha
se las tomó en el auto
camino a la Shell, compró un galón
de gas en una lata.

Manejó hasta la casa,
roció toda la casa y la prendió fuego
atravesó el auto en la calle, se rió
la vio arder
toda de naranja Halloween y rojo chimenea.

Frank puso en la radio un Top 40
subió por la autopista de Hollywood
rumbo al norte.
Nunca pudo soportar a ese perro.


Ilustración: Carmen Cuervo

viernes, 29 de noviembre de 2019

The Irishman da más para la conversación que para el placer del cine

No da para película del año


Toda la cháchara que despertó la película de Scorsese se adjudica más a asuntos que la rodean que a la obra misma: el estreno en pocas salas, la controversia Netflix, las caras tuneadas, anecdótica alrededor de la película pero no la película en sí. No se entiende a veces qué edades tienen los tres personajes principales porque son máscaras digitales. A mitad de camino entre el artificio, la ostentación tecnológica y el morbo por la vejez. No llega a ser artificio declarado y gozoso, como hacía Fellini con los mares de plástico o las puestas desorbitadas de De Palma, que exhiben el artificio como tal, porque la imagen del resto del elenco de The Irishman tiende a reforzar una impresión de verosimilitud y a De Niro, Pacino y Pesci se les niega lo más potente que tienen, su presencia fotogénica. No hay juego artificial entonces, sino cepo digital. El CGI acerca al trío de actores veteranos al mundo de los dinosaurios de Spielberg-Lucas más que a la poderosa tradición de la que ellos proceden. Curiosamente le resta precisión a sus actuaciones y la acerca a la textura Netflix, siempre retocada.

Si quieren pandillas de wise guys, vayan a Calles peligrosas, Buenos Muchachos y la gloriosa e insuperable Casino. Irishman sería la versión senil-Netflix de las que uno extraña mientras ve Irishman. Incluso se extraña el poderoso brío de El lobo de Wall Street, esta sí la mejor película que hizo Martin en décadas.

Este fue un año Scorsese gracias a Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese, el extraordinario documental que hizo junto a Dylan. Después porque a propósito de Joker todos se acordaron de (o al menos nombraron) El rey de la comedia, para notable menoscabo de Jocker. Olvídense de Jocker y vean El rey de la comedia.

Scorsese declaró que Marvel no es cine, pero uno se pregunta si lo mismo no puede decirse de The Irishman. Un sucedáneo del cine después de que Hollywood intentó matar al cine, con la textura lustrosa y somnífera de Netflix. (Lo confieso: la imagen brillante y plástica de Netflix me produce la reacción física del sueño). Incluso las declaraciones de Scorsese contra Marvel suenan más a estrategia de marketing para posicionar un producto al que le cuesta mantenerse solo sin toda esa ortopedia.

En se última hora, se detiene el ritmo frenético del montaje scorseseano y asoma la película que habría podido ser si no estuviera tan cargada de asuntos laterales.

martes, 26 de noviembre de 2019

No pasa nada


Si tu cabeza está loca
Y con pastillas no alcanza
Y no tenés mas recetas
Para salir a comprar
Y si tu boca está seca
Y con las birras no alcanza
Y la gente que te escracha
Cuando te ve vomitar.

No pasa nada, no hay problema
Que esta condena nunca va a acabar
No pasa nada, no te hagas problema
Que esta condena nunca va a acabar.

Si trabajás siempre duro
Y la guita no te alcanza
Y te hace ruido la panza
Que se empieza agujerear
Si la nariz te moquea
Y mil pañuelos te alcanzan
Quizás entonces mañana
Podés volver a empezar.

No pasa nada, no hay problema
Que esta condena nunca va a acabar
No pasa nada, no te hagas problema
Que esta condena nunca va a acabar.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Ya no tengo a qué amarrarte


Sábado
la noche 
sábado
escribe el día
su canción de sábado.

No te espero en ninguna parte
ya no tengo a qué amarrarte
vínculo que derramó
tu lágrima.

Es igual
el día se inundó
de lágrimas que esperan 
el amor.

Sábado
escribe tu pluma
una noche oscura
no te espero en ninguna parte
ya no tengo a qué amarrarte
vínculo que derramó tu lágrima
vínculo que derramó tu lágrima.

Sábado
la noche es sábado
escribe el día
su canción de sábado.

Es igual
la noche se inundó
de lágrimas que esperan el amor.


Canción: Francisco Bochatón
Ilustración: Lucía Villalobos