jueves, 9 de septiembre de 2021

Abbas Kiarostami / Judith Butler: Marcos de guerra


por Oscar Cuervo

[Viene de acá: http://tallerlaotra.blogspot.com/2021/08/kiarostami-y-las-ventanas.html]

Desde hace un tiempo vengo deteniéndome a pensar por qué la obra cinematográfica de Abbas Kiarostami se me aparece como un hito decisivo de la historia del cine -a la altura del neorrealismo italiano, por ejemplo. Indudablemente sus películas promueven grados de sensibilidad muy intensos con líneas narrativas extremadamente sencillas, a la vez que esa primera sencillez se va entrelazando de un modo en apariencia misterioso hasta configurar una estructura intrincada que no abandona en ningún punto la emoción inicial. 

El cineasta iraní también supo plasmar imágenes de una belleza plástica que con frecuencia -no siempre- se asocia a la percepción de la topografía de su tierra natal, algo que a los espectadores del cine occidental nos resulta a la vez desconcertante y hermoso, porque desafía nuestra propia manera de habitar el espacio. No conozco más sobre la cultura iraní como para extenderme sobre este punto. Al contrario, son sus películas las que me proporcionaron las imágenes más concretas de la vida iraní.



Estas dos características bastarían para reconocerlo como el autor de grandes películas, pero creo que así por separado no alcanzan a explicar mi intuición de que Kiarostami es un cineasta esencial, es decir alguien que además de haber hecho grandes películas invita a experiencias que por medios diferentes del cine no se alcanzarían. Kiarostami, como Eisenstein, Hitchcock, Welles, Bresson o Godard ha generado formas que piensan, esto es, que captan la articulación del cine con el mundo.

Mirando sus películas encuentro un rasgo recurrente que parece ser el hallazgo silencioso que siempre nos está señalando: la idea del marco que continuamente se desenmarca. Hace poco lo escribí así:



«Lo que su cine piensa es el cine mismo en su inserción en el mundo y la figura primordial que lo organiza es la de la ventana. [...] En Kiarostami se trata de la dialéctica entre espacio interior y exterior, no como dos ámbitos separados, sino como contiguos. En cada plano en que Kiarostami ve al mundo a través del marco de una ventana nos recuerda que el cine no está separado de la vida sino que no hay marco que no pueda desmarcarse. El cine logra aparecer a través de la figura de su propia inserción en el mundo». ["Kiarostami y las ventanas", completo acá].

De manera aleatoria, me encontré leyendo un texto de Judith Butler que no se refiere precisamente a Kiarostami, ni siquiera hace especial referencia al cine. Se llama Marcos de guerra (título original: Frames of War. When Is Life Grievable?, 2009, New Left Books, Londres-Nueva York), donde plantea la tesis de un dispositivo político que, antes de iniciar una guerra, nos convence de que los cadáveres que dicha contienda producirá no merecerían continuar entre los vivos. Encontré que ciertos pasajes pueden emplearse sin esfuerzo para pensar el cine de Kiarostami:



"El marco que pretende contener, vehicular y determinar lo que se ve (y a veces, durante un buen período de tiempo, consigue justo lo que pretende) depende de las condiciones de reproducibilidad en cuanto a su éxito. Sin embargo, esta misma reproducibilidad entraña una constante ruptura con el contexto, una constante delimitación de un nuevo contexto, lo que significa que el «marco» no contiene del todo lo que transmite sino que se rompe cada vez que intenta dar una organización definitiva a su contenido. En otras palabras, que el marco no mantiene todo junto en un lugar, sino que él mismo se vuelve una especie de rompimiento perpetuo, sometido a una lógica temporal mediante la cual pasa de un lugar a otro. Como el marco rompe constantemente con su contexto, este autorromperse se convierte en parte de su propia definición, lo cual nos lleva a una manera diferente de entender tanto la eficacia del marco como su vulnerabilidad a la inversión, la subversión e, incluso, a su instrumentalización crítica. Lo que se da por supuesto en un caso se tematiza críticamente, o incluso incrédulamente, en otro. Esta cambiante dimensión temporal del marco constituye la posibilidad y la trayectoria de su afecto igualmente. Así, la imagen digital circula fuera de los confines de Abu Ghraib, y la poesía de Guantánamo es recuperada por abogados constitucionales que organizan su publicación en todo el mundo. Y de este modo se dan las condiciones apropiadas para el asombro, el escándalo, la revulsión, la admiración o el descubrimiento, según la manera cómo el contenido queda enmarcado por un tiempo y un lugar cambiantes. El movimiento de la imagen o del texto fuera del confinamiento es una especie de «evasión», de manera que, aunque ni la imagen ni la poesía puedan liberar a nadie de la cárcel, detener una bomba ni, por supuesto, invertir el curso de una guerra, sí ofrecen las condiciones necesarias para evadirse de la aceptación cotidiana de la guerra y para un horror y un escándalo más generalizados que apoyen y fomenten llamamientos a la justicia y al fin de la violencia.

[...]

"Lo que ocurre cuando un marco rompe consigo mismo es que una realidad dada por descontada es puesta en tela de juicio, dejando al descubierto los planes instrumentalizadores de la autoridad que intentaba controlar dicho marco. Esto sugiere que no sólo se trata de encontrar un nuevo contenido, sino también de trabajar con plasmaciones recibidas de la realidad a fin de mostrar cómo éstas pueden romper consigo mismas, y cómo de hecho lo consiguen. Como consecuencia, los marcos que deciden realmente qué vidas serán reconocibles como vidas y qué otras no lo serán deben circular a fin de establecer su hegemonía. Esta circulación ha sacado a relucir, por no decir incluso que es, la estructura reiterable del marco. A medida que los marcos rompen consigo mismos para poder instalarse, surgen otras posibilidades de aprehensión. Cuando se vienen abajo estos marcos que gobiernan la reconocibilidad relativa y diferencial de las vidas —como parte del mecanismo mismo de su circulación—, resulta posible aprehender algo sobre lo que —o sobre quien— está viviendo, aunque por regla general no sea «reconocido» como una vida. ¿Qué es este espectro que mina las normas del reconocimiento, una figura intensificada que vacila entre estar dentro o estar fuera? Como interior, debe ser expelida para purificar la norma; como exterior, amenaza con derribar las fronteras que representan el yo. En cualquiera de los dos casos, representa la derribabilidad de la norma; en otras palabras, es un signo de que la norma funciona gestionando, precisamente, la perspectiva de su deshacerse, un deshacerse que está inherente en las cosas que hace. [Paidós, págs. 26 y ss.]




Si yo a estos párrafos de Butler les pusiera como título "Kiarostami y la derribabilidad de la norma", sería perfectamente inteligible. ¿Será una mera coincidencia o que Butler y Kiarostami, desde discursos y perspectivas aparentemente distantes están pensando sobre lo mismo?

martes, 7 de septiembre de 2021

Ed è subito sera

Ognuno sta solo sul cuor della terra

trafitto da un raggio di sole;

ed è subito será.

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra

traspasado por un rayo de sol:

y enseguida anochece.


 Salvatore Quasimodo, Aguas y tierras

lunes, 6 de septiembre de 2021

Una tesis -solo una

 En Thesis -kun een eneste

"Oh, Lutero, tú tenías 95 tesis -¡terrible! Sin embargo, en un sentido más profundo, mientras más tesis existan, menos terrible es la situación. Este caso es muchísimo más terrible, 1855: hay solo una tesis. El cristianismo del Nuevo Testamento simplemente no existe.

 Søren Kierkegaard, Fcedrelandet, 14, p. 169; 28 de marzo de 1855

viernes, 3 de septiembre de 2021

El ocaso de la Unión

Bob Dylan - Infidels

Bueno, mis zapatos vienen de Singapur.

mi linterna es de Taiwán

mi mantel es de Malasia

la hebilla de mi cinturón es del Amazonas

sabes, esta camisa que llevo viene de Filipinas

y el auto que manejo es un Chevrolet

que fue armado en Argentina

por un tipo que gana treinta centavos al día

bueno, es el ocaso de la Unión

y lo que se fabrica en USA

claro que fue una buena idea

hasta que la codicia se interpuso en el camino.


Bueno, este vestido de seda es de Hong Kong.

y las perlas son de Japón

el collar de perro es de India

y la maceta es de Pakistán

todos los muebles dicen "Hecho en Brasil"

donde una mujer, seguro que esclava

lleva a su casa treinta centavos al día a una familia de doce

sabes, es mucho dinero para ella

bueno, es el ocaso de la Unión

y lo que se fabrica en USA

claro que fue una buena idea

hasta que la codicia se interpuso en el camino.

Bueno, ya sabes, mucha gente se queja de que no hay trabajo

yo digo, "¿por qué dices eso 

si nada de lo que tienes está hecho en USA? "

Ya no hacen nada aquí

sabes, el capitalismo está por encima de la ley

dice: "no cuenta a menos que venda".

Cuando cuesta demasiado construirlo en casa

simplemente fabrícalo más barato en otro lugar

bueno, es el ocaso de la Unión

y lo que se fabrica en USA

claro que fue una buena idea

hasta que la codicia se interpuso en el camino.


Bueno, el trabajo que solías tener

se lo dieron a alguien allá en El Salvador

los sindicatos eran un gran negocio, amigo

y se extinguen como los dinosaurios

solían cultivar alimentos en Kansas

ahora quieren cultivarlo en la luna y comerlo crudo

puedo ver llegar el día en que incluso el jardín de tu casa

va a estar fuera de la ley

bueno, es el ocaso de la Unión

y lo que se fabrica en USA

claro que fue una buena idea

hasta que la codicia se interpuso en el camino.


La democracia no gobierna el mundo

será mejor que lo tengas en la cabeza

este mundo está gobernado por la violencia

pero supongo que es mejor no decirlo

desde Broadway a la Vía Láctea

es un gran territorio efectivamente

y un hombre hará lo que tenga que hacer

cuando tiene una boca hambrienta que alimentar

bueno, es el ocaso de la Unión

y lo que se fabrica en USA

claro que fue una buena idea

hasta que la codicia se interpuso en el camino.

Bob Dylan, "Union Sundown", Infidels, 1983

jueves, 2 de septiembre de 2021

Borges, Bioy: el lado siniestro

 

Domingo, 11 de junio [de 1967]. (…) Hablamos de la guerra entre árabes e israelíes. [Borges] Dice que espontáneamente todo el mundo está de parte de la barbarie, contra la civilización: “Qué porquería. Los fascina la bajeza. Si hubiera una guerra entre suizos y lapones, todos serían partidarios de los lapones. En una guerra entre un país bárbaro y uno civilizado, aunque la razón estuviera del lado de los bárbaros, habría que desear el triunfo de los civilizados, para bien del mundo. Es una suerte que españoles, ingleses y franceses conquistaran América, en lugar de que los pampas y los pieles rojas conquistaran Europa. En esta guerra entre árabes y judíos, todos los peronistas y comunistas, con certero instinto, eligieron el lado malo, el lado siniestro. Desde luego, los árabes de hoy no son los que levantaron la Alhambra. Ni los egipcios, los egipcios de los faraones y de las pirámides: son los nómades que vencieron a los egipcios; la gente de Omar que quemó la Biblioteca y que hubieran derribado las pirámides, si hubiesen podido. Es como si a la gente que sucesivamente vivió en una casa de departamentos la llamaran con el mismo nombre. Y, entre nosotros, tampoco los judíos son los judíos del Talmud. Son señores de Alemania, de Polonia, de Francia, de Italia, de Argentina. Son occidentales: por eso derrotaron a los asiáticos y a los africanos”. 
Adolfo Bioy Casares y Daniel Martino. Borges

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Vacilación entre sonido y sentido

A cierta altura, un escritor debe conocer los trucos para no caer en la trampa de explicar o poner cosas de más. Llega un momento en que uno es el crítico indicado de lo que está haciendo, si no, es un boludo. Entonces uno explica lo que quiere demostrar en el poema, como un teorema, en lugar de jugarse a la sugestión, en lugar de dejar una invitación abierta. Estoy pensando en Valéry, en su vacilación entre sonido y sentido. También hay que tener en cuenta que cuando la cosa está bien dicha, bien dicha está, pero está cerrada en un significado y hay una precisión absoluta. Está el otro modo que lo puede practicar el mismo escritor que es sugerir, y entonces queda abierto, una palabra que no dice del todo o que dice sin decir. "¿Usted qué quiso decir?" "No sé, quise decir el poema." Cuando a Borges le preguntaron lo mismo contestó que no era a él a quien tenían que preguntarle eso, sino que había que buscarlo en los estantes de los libros escritos para interpretar su obra, él simplemente la había escrito...

Leónidas Lamborghini, Mescolanza, 1