viernes, 6 de diciembre de 2019

Los años locos de Frank


Frank sentó cabeza en San Fernando Valley
y colgó sus años salvajes
en un clavo que atravesaba
la frente de su esposa.

Vendía muebles usados de oficina
ahí en San Fernando Road
y arregló un préstamo de $ 30,000
al 15,25 por ciento y dejó un depósito
por un departamentito de dos ambientes.

Su esposa era como un trozo de descarte de un avión
hacía buenos Bloody Marys
tenía la boca cerrada la mayor parte del tiempo
tenía un Chihuahua llamado Carlos
con una especie de enfermedad de la piel
y estaba totalmente ciego.

Tenían una cocina muy moderna
un horno automático y esas huevadas
Frank manejaba un sedán pequeño
y eran felices.

Una noche Frank volvía a su casa
del trabajo, paró en la tienda de bebidas,
compró un par de cervezas de malta de boca ancha
se las tomó en el auto
camino a la Shell, compró un galón
de gas en una lata.

Manejó hasta la casa,
roció toda la casa y la prendió fuego
atravesó el auto en la calle, se rió
la vio arder
toda de naranja Halloween y rojo chimenea.

Frank puso en la radio un Top 40
subió por la autopista de Hollywood
rumbo al norte.
Nunca pudo soportar a ese perro.


Ilustración: Carmen Cuervo

viernes, 29 de noviembre de 2019

The Irishman da más para la conversación que para el placer del cine

No da para película del año


Toda la cháchara que despertó la película de Scorsese se adjudica más a asuntos que la rodean que a la obra misma: el estreno en pocas salas, la controversia Netflix, las caras tuneadas, anecdótica alrededor de la película pero no la película en sí. No se entiende a veces qué edades tienen los tres personajes principales porque son máscaras digitales. A mitad de camino entre el artificio, la ostentación tecnológica y el morbo por la vejez. No llega a ser artificio declarado y gozoso, como hacía Fellini con los mares de plástico o las puestas desorbitadas de De Palma, que exhiben el artificio como tal, porque la imagen del resto del elenco de The Irishman tiende a reforzar una impresión de verosimilitud y a De Niro, Pacino y Pesci se les niega lo más potente que tienen, su presencia fotogénica. No hay juego artificial entonces, sino cepo digital. El CGI acerca al trío de actores veteranos al mundo de los dinosaurios de Spielberg-Lucas más que a la poderosa tradición de la que ellos proceden. Curiosamente le resta precisión a sus actuaciones y la acerca a la textura Netflix, siempre retocada.

Si quieren pandillas de wise guys, vayan a Calles peligrosas, Buenos Muchachos y la gloriosa e insuperable Casino. Irishman sería la versión senil-Netflix de las que uno extraña mientras ve Irishman. Incluso se extraña el poderoso brío de El lobo de Wall Street, esta sí la mejor película que hizo Martin en décadas.

Este fue un año Scorsese gracias a Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese, el extraordinario documental que hizo junto a Dylan. Después porque a propósito de Joker todos se acordaron de (o al menos nombraron) El rey de la comedia, para notable menoscabo de Jocker. Olvídense de Jocker y vean El rey de la comedia.

Scorsese declaró que Marvel no es cine, pero uno se pregunta si lo mismo no puede decirse de The Irishman. Un sucedáneo del cine después de que Hollywood intentó matar al cine, con la textura lustrosa y somnífera de Netflix. (Lo confieso: la imagen brillante y plástica de Netflix me produce la reacción física del sueño). Incluso las declaraciones de Scorsese contra Marvel suenan más a estrategia de marketing para posicionar un producto al que le cuesta mantenerse solo sin toda esa ortopedia.

En se última hora, se detiene el ritmo frenético del montaje scorseseano y asoma la película que habría podido ser si no estuviera tan cargada de asuntos laterales.

martes, 26 de noviembre de 2019

No pasa nada


Si tu cabeza está loca
Y con pastillas no alcanza
Y no tenés mas recetas
Para salir a comprar
Y si tu boca está seca
Y con las birras no alcanza
Y la gente que te escracha
Cuando te ve vomitar.

No pasa nada, no hay problema
Que esta condena nunca va a acabar
No pasa nada, no te hagas problema
Que esta condena nunca va a acabar.

Si trabajás siempre duro
Y la guita no te alcanza
Y te hace ruido la panza
Que se empieza agujerear
Si la nariz te moquea
Y mil pañuelos te alcanzan
Quizás entonces mañana
Podés volver a empezar.

No pasa nada, no hay problema
Que esta condena nunca va a acabar
No pasa nada, no te hagas problema
Que esta condena nunca va a acabar.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Ya no tengo a qué amarrarte


Sábado
la noche 
sábado
escribe el día
su canción de sábado.

No te espero en ninguna parte
ya no tengo a qué amarrarte
vínculo que derramó
tu lágrima.

Es igual
el día se inundó
de lágrimas que esperan 
el amor.

Sábado
escribe tu pluma
una noche oscura
no te espero en ninguna parte
ya no tengo a qué amarrarte
vínculo que derramó tu lágrima
vínculo que derramó tu lágrima.

Sábado
la noche es sábado
escribe el día
su canción de sábado.

Es igual
la noche se inundó
de lágrimas que esperan el amor.


Canción: Francisco Bochatón
Ilustración: Lucía Villalobos

miércoles, 6 de noviembre de 2019

El nene muerto

[manuscrito de Pier Paolo Pasolini]

El nini muart

Sere imbarlumìde, tal fossal
a crès l’aghe, ‘na fèmine plène
‘a ciamìne tal ciamp.
Jo ti recuardi, Narcìs, ti vèvis il colòr
da la sère, quand li ciampànis
‘a sunin di muàrt.

(Traducción del propio Pasolini, desde el friulano al italiano).


Il fanciullo morto

Sera luminosa, nel fosso
cresce l’acqua, una donna incinta
cammina per il campo.
Io ti ricordo, Narciso, avevi il colore
della sera, quando le campane
suonano a morto.


El nene muerto

Tarde luminosa, en el pozo
crece el agua, una mujer encinta
camina por el campo.
Yo te recuerdo, Narciso, tenías el color
de la tarde, cuando las campanas
suenan a muerto.

(Traducción al castellano de Ana Fioravanti).

martes, 29 de octubre de 2019

La una en punto pasada


  La una en punto pasada. Debes haberte ido a la cama.
  La vía láctea fluye plateada a través de la noche.
  No tengo apuro, no pretendo despertarte
  o inquietarte con llamadas repentinas.
  Y, como suele decirse, el incidente ya pasó.
  El barco del amor chocó contra la rutina diaria.
  Ahora tú y yo estamos a mano. ¿Para qué molestarnos entonces
  con pases de factura, de dolores y heridas mutuas?
  Mira qué tranquilo se asienta en el mundo.
  La noche cobija el cielo en tributo a las estrellas.
  En horas como estas uno se levanta para cuidar
  las eras, la historia y toda la creación.

Vladimir Maiakovski, Poema # 1531

Vladimir Vladimirovich Maiakovski nació el 7 de julio de 1893 en Bagdadi, Georgia; se suicidó con un disparo al corazón el 14 de abril de 1930 in Moscú, Unión Soviética. En el momento del suicidio llevaba este poema en el bolsillo.