miércoles, 4 de noviembre de 2026

Poema para bombardear el imperio de los sentados y extender el imperio de los sentidos

Fotografía: Mónica Bonavia 

por Daniela Andújar

En la autobiografía no autorizada por mí, escribo:

Tuve 1 príncipe negro que se puso azul

Publiqué “La Cura Del Jazmín en 7 vueltas” y una antología de ensayos llamado “EL HíGADO PERFUMADO”, cuyo único laboratorio ha sido mi propia in-yo.

He tenido relaciones con un Embajador Del Borda, pero no han sido ni extra ni matrimoniales.

El contacto me obligó a usar lentes.

También existe una descripción publicada a los 4 vientos sobre la Verdadera Maléfica con detalles verde musgo a todo color. 

Por otro lado, no puedo dejar de mencionar mi paso por el Rotary Club donde aprendí a pintar escuelas frecuentadas por chicos no terrestres.

Soy Reina de un país remoto e incontrolable.

No temo al diablo porque no quiero.

Crezco alguien conmigo al que le doy de tomar antiinflamatorios

Soy inflamable. Auto y por correo. 

Desconozco las llaves de paso pero las uso.

La mentira y la verdad me ponen colorada.

Todo lo que me impulsa a buscarlas es fucsia.

Lo que me expulsa es gris terráqueo.

No soy una ciudadana del mundo porque no infuso el concepto de ciudadanía. Las ciudades enjaulan el sol. El campo las imita y lo rompe. Las selvas se sienten solas. Las alturas se tiran de cabeza y estropean las ovejas.

Prefiero ser una habi-tanta.

Mi pasaporte original siempre es de arena.

Creo en la fundación constante de la república soLcialista.

Estoy enamorada de un Centauro de color anaranjado. Y él está loco por mí. Todavía no le rompí ninguna flecha pero a veces le tuerzo el pescuezo al arco. No lo sabe o eso no dice. El hecho es que su amor es tanto que tal vez si lo sepa.

Planeamos tener tantos jazmines como podamos.